Por: Dr. Luis Rodríguez
Al igual que la contaminación ambiental, la
discriminación hoy en día es un gran
problema que ocurre en todas las partes del mundo, es un hecho que las diversas
manifestaciones de segregación tienen consecuencias negativas en la calidad de
vida de las personas, ya que violentan sus derechos, limitan sus aspiraciones,
comprometen su desarrollo social, pueden originar lesiones físicas, provocan
daños psicológicos que en mucho caso puede ser irreparable y aumenta la
probabilidad de enfermedades que puede
llevar a la muerte.
Si bien es cierto
que la comunidad internacional ha avanzado considerablemente en la batalla por
los derechos constitucionales, desde que en 1948 se aprobó la Declaración
Universal de los Derechos Humanos. Pero deplorablemente muchas personas siguen
siendo víctimas de la discriminación a nivel global.
Por tales
argumentos, nunca será suficiente ni de
más el abogar por que se elimine la xenofobia, el racismo y toda forma de
discriminación. Como profesional de salud y líder comunitario, uno de nuestro
compromiso es pugnar por la eliminación de las injusticias sociales, los tratos
infrahumanos y el desconocimiento de los derechos del hombre que siguen siendo
azotando en muchos pueblos y que se basa en prejuicios negativos hacia: el
color de piel, la raza, la lengua
materna o el acento, el lugar de
nacimiento, el sexo, la orientación sexual, el estatus matrimonial, la
discapacidad, la edad, la religión, por motivo del embarazo, la maternidad, la
lactancia, la estatura, por los orígenes y tradiciones, por el nivel económico,
la vestimenta o cualquier otra condición que impida los derechos fundamentales.
Desafortunadamente
una parte de la población mundial no ha tomado plena conciencia sobre las
innumerables formas de exclusión y vigentemente la discriminación esta presente
en el día a día, lamentable muchas
personas están expuesta a diversas
acciones, palabras o comentarios xenófobos, racistas y discriminatorios en
sentido general. Y los
discriminadores, saben de antemano, que
con sus actos, pueden dejar medio paralizados a los discriminados, ya que les
pueden producir un sentimiento de inferioridad.
Indiscutiblemente
el sentimiento y lenguaje discriminatorio, en muchas ocasiones puede llegar constantemente cuando se
conversa, se hojea la prensa, se navega por internet, se escucha la radio o se
vez programas televisivos, estos mensajes muchas veces son emitidos por seres
queridos, personas conocidas, comunicadores entre otros. Es preciso
destacar que en ocasiones esos mensajes
o lenguajes y la naturaleza sutil pueden hacer que se niegue la existencia de
la xenofobia, el racismo o cualquier tipo de discriminación.
Ningún niño nace
discriminando, pero desgraciadamente el niño lo aprende al oír o sentir
comentarios o frases discriminatorias de sus padres o de las personas que deben
formarlo como buenos ciudadanos con valores humanos que respeten a todos por
igual. En muchas ocasiones cuando los
niños expresan palabras de “juegos” o
juicios de rechazos, están reproduciendo lo que han escuchado de los padres /
tutores o de un tercera persona. Los padres, tutores o formadores deben enseñar a los niños a no sentirse discriminados,
ni a discriminar a ninguna persona y
siempre educarlos en buenos valores
humanos.
Antes tales
explicaciones, todas las formas discriminatorias deben ser denunciadas a los
organismos correspondientes, para que se sancionen de acuerdo a las leyes o
reglamentos.
Nuestra
responsabilidad es ser compromisarios en fomentar el respeto universal y la
protección de todos los derechos humanos. Exhorto a combatir y erradicar la
xenofobia, la discriminación y el racismo, esta es una tarea de todos, recuerda
siempre que tu lenguaje no discrimine y ponerlo en práctica, no sea hijo de la
ignorancia. Para vivir sin discriminación, debemos trabajar a favor de la
igualdad, la solidaridad y la vida.

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